El despido objetivo

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El despido objetivo

El despido objetivo es aquel despido ajeno a la voluntad del empleador y del trabajador, amparado (entre otras razones) por causas técnicas, organizativas, económicas o de producción. Esta definición, dada actualmente por el artículo 52 del estatuto de los Trabajadores tiene su origen en la reforma laboral operada en 2012 por el Real decreto-Ley 3/2012.

Este tipo de despido es usado a veces como salvoconducto por el empresario para despedir a trabajadores que de otra forma no podría despedir. Y esto ocurre porque las condiciones técnicas, organizativas, económicas o de producción son fácilmente alterables con un simple balance, un mayor o un diario contable.

El artículo 52 del citado texto refundido dice el literal: “Se entiende que concurren causas económicas cuando de los resultados de la empresa se desprenda una situación económica negativa, en casos tales como la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos, que pueda afectar a su viabilidad o a su capacidad de mantener el volumen de empleo”

Son situaciones producidas puntualmente, permitiendo la ley la extinción del contrato de trabajo, lo que conlleva la indeminzación al trabajador de 20 días de sueldo por año trabajado con un máximo de 12 meses.

Lo más importante en este caso es conseguir la calificación de improcedencia del despido acreditando y probando que la situación económica de la empresa era solvente y saludable y que con este despido no se aumentaba ni la rentabilidad ni la cuenta de resultados.

Probando esto y consiguiendo la calificación de despido improcedente se vería más tarde si se readmitiría o se indemnizaría con la correspondiente indemnización por despido improcedente de 33 días por año de servicio.

Como es habitual en casos de despidos, se presentó papeleta de conciliación ante el servicio de Conciliación, Mediación y Arbitraje en el que se citaron a las partes para intentar llegar  aun acuerdo. Dicho acuerdo no fue posible dado que la empresa se negó rotundamente a la readmisión o al reconocimiento por su parte de la improcedencia del despido.

Tras esto, se procedió a interponer demanda judicial ante los Juzgados de lo Social, en la que se aportaron numerosa documentación económica de la empresa demandada la cual hacia referencia y especial hincapié en el incremento de la cuenta de resultados en los últimos 3 trimestres, hecho en el que sustancia el Graduado Social y representante legal de la demandante su alegación.

Tras recibir la notificación de señalamiento a juicio oral, acuden las partes al mismo. Tras la publicación de la sentencia, se comprueba que el juzgado falla a favor del demandante reconociendo la improcedencia del despido, optando el empresario por la indemnización, en este caso bastante más elevada de la correspondiente al despido que realizó el empresario: 33 diías de salario en vez de 20 días por año trabajado, lo cual supuso para el demandante un incremento de mas de 3500 euros en la cuantía final de la indemnización.

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